domingo, 7 de febrero de 2010

Eperanza

Querido amigo:

Hace poco, un programa televisivo emitió un reportaje sobre una religiosa que cuidaba de aquellos drogodependientes que, en busca de un poco de amor y ayuda para salir de su desesperada soledad, recalaban en una casa de acogida en pleno suburbio de una populosa ciudad.

Querido amigo, la desesperación campea a sus anchas a nuestro alrededor, no sólo entre las víctimas de la soledad, sino entre las personas más cercanas, y hasta nosotros mismos caemos a veces en sus redes. Por eso mismo, amigo mío, debemos tender la mano. No desconfíes de tu poder, lo poco que crees que haces, es mucho.

El reportaje concluía con una frase de la religiosa: "Nunca hay que perder la esperanza en un ser humano".

sábado, 6 de febrero de 2010

Bien y Mal

Querido amigo:

Se habla mucho del Bien y del Mal. ¿No sería más apropiado hablar de Amar y No Amar?

Amigo mío, como seres humanos tenemos la libertad para amar y dignificarnos, y para no amar. Pero no es tan fácil ¿verdad?

"Amar" ¡Qué poderoso sentimiento! ¡Cuantos enemigos le acechan! Cuantas distracciones efímeras y superficiales acechan a nuestro alrededor que, a menudo, nuestra poderosa vocación para amar se termina refugiando en nuestro fuero más privado e íntimo. ¡Qué vulnerables!

Como seres humanos vulnerables y libres para amar, somos responsables de vencer lo peregrino y desarrollar nuestra vocación, nuestra dignidad. Aunque sea un reto, juntos lo lograremos, pues juntos y amando, los seres humanos no tenemos nada que temer.

viernes, 5 de febrero de 2010

Día Internacional de los Pequeños Detalles

Querido amigo:

¡Ahí estás! ¿Pero estás ahí realmente? A nuestro alrededor ocurren muchas cosas -pequeñas y grandes cosas- en este mismo instante. Si aguzamos los sentidos descubrimos ese cosmos de detalles, sin los cuáles todo sería diferente.

Amigo mío, si pudiéramos celebrar el Día Internacional de los Pequeños Detalles, el mundo sería diferente. Nuestras vidas están repletas de estos detallicos, a los que no siempre atendemos. En el Día Internacional de los Pequeños Detalles aprenderíamos a mirar el mundo con otros ojos y, tal vez, dar un pasico para mejorarlo.

Cuando era niño, uno de mis maestros contaba que siempre se agachaba para recoger, si topaba con un céntimo en el suelo. ¡Un céntimo! Nada le daban a cambio, pero nuestro maestro replicaba que un grano no hace un granero, pero ayuda a su compañero. Dicho así, un céntimo era un pequeño tesoro.

Viviendo desde lo más pequeño a lo más grande, vivamos compañero; pero vivamos intensamente, estando ahí.

Un fuerte abrazo.

jueves, 4 de febrero de 2010

Vértigo

Querido amigo:

Vértigo.... Ése que nos embarga al asomarnos a un cielo estrellado, ése vértigo que nos estremece al perderse nuestras preguntas en el infinito.

Querido amigo, tú y yo que nos comprendemos, puede que nos sintamos sólos ante el hondo y oscuro cosmos, porque todo lo efímero huye, nos abandona. Pero no nos quedamos completamente sólos ¿sabes? Queda la verdad.

Los seres humanos temblamos ante los grandes "¿Por qué?" Tal vez porque nos inquieta conocer la verdad. Amigo mío, la verdad no debe inspirarnos temor alguno. La mentira, sí.

Amigo mío, vida y muerte se funden en un por qué, y al buscar esos porque damos sentido a la vida. La Humanidad nos otorga la responsabilidad de responder. A nuestros por qués se unen tantos y tantos amigos que, igual que tú y que yo, se estremecieron (se estremecen) de vértigo también, porque no estamos sólos.

Un abrazo desde el Pueyo.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Día Mundial del Silencio

Shsss…. Silencio….

Baja la voz, querido amigo, que deseo escuchar nuestros pensamientos.

¿Sabes? Una vez leí que Gandhi se reservaba un día a la semana para el silencio. Durante todo un día no articulaba palabra, sólo meditaba. No le malinterpretes, Gandhi no se aislaba del mundo, sino que respondía con gestos a quienes le interpelaran.

Querido amigo, imagina qué sucedería el Día Mundial del Silencio.

¿Alguna vez has intentado permanecer callado durante unas pocas horas? Ese día las personas nos miraríamos unas a otras para decirnos cuanto tuviéramos que decirnos. ¡Cuánto podemos decir sin palabras! Ese día procuraríamos hacer sólo el ruido imprescindible, y escuchar así a la Naturaleza. ¡Tiene tanto que contarnos!

Querido amigo, sólo quiero que esta silenciosa chispica prenda en tu imaginación. Imaginemos en silencio, y en silencio nos lo contamos.

Shss…. Un abrazo.

martes, 2 de febrero de 2010

Nos comunicamos

Querido amigo:

Es un placer sentirte tan próximo.

Puede que te preguntes por qué sé que estás aquí, compartiendo un poco de tu vida conmigo, si no te has anunciado. Querido amigo, a veces sobran las palabras cuando los sentimientos corren de una persona a otra, por vías que no vemos ni tocamos, sino que sentimos.

Tú y yo nos comunicamos en este mismo instante, aunque la fecha al pie de esta reflexión te indique que escribí estos párrafos en el pasado. Sin embargo, ya entonces, te sentía cerca. Te siento cerca. Ese vínculo entre nosotros de hoy y ahora ya existía antes de saber el uno del otro, y existirá siempre.

No busques una explicación física. Amigo mío, no hay hilos telegráficos entre tú y yo, ni cables de datos, ni ondas de radio. Las personas podemos comunicamos sin palabras. ¿No has sentido alguna vez la llamada de alguien lejano, o que conociste hace mucho, o que aún no conoces? Tú mismo me llamas ahora, en este instante.

Nos hablamos sin palabras porque hay un idioma que compartimos todos los seres humanos, porque forma parte de nuestra naturaleza, aunque no siempre lo empleemos.

Te invito, os invitamos, os invito a comunicarnos. Sólo, seamos más humanos.

Un fuerte abrazo, desde el Pueyo.

lunes, 1 de febrero de 2010

De la dignidad humana

Querido amigo:

¿Qué ves a tu alrededor? Mira bien.

Los seres humanos desplegamos constantemente nuestro lado menos humano. Pero no seamos muy severos con nosotros mismos. No todo es fácil a nuestro alrededor, no siempre se tienen ganas de afirmar que la vida es hermosa. Nuestra vulnerabilidad ante los acontecimientos que nos rodean nos infunde temores y preocupaciones.

Sin embargo –querido amigo-, como seres humanos, con nuestros problemas inherentes al hecho de estar vivos, compartimos un poder enorme: la posibilidad de conducirnos con dignidad.

La dignidad humana, merece un gran respeto e implica una enorme responsabilidad. La dignidad humana es una posibilidad, una íntima opción que se puede elegir o no, independientemente de nuestra situación en la vida. La dignidad, por tanto, exige el valorde afrontar la vida cara a cara.

Sólo nosotros mismos podemos negarnos este derecho, y con frecuencia nos olvidamos de él. ¿Nos olvidamos de respetarnos? ¡Cómo vamos a respetar a los demás si ni siquiera nos respetamos a nosotros mismos!

Limpia tu mirada, amigo mío. Revístela de dignidad. ¿Qué ves a tu alrededor?

Un fuerte abrazo.